Un día
cualquiera del año ‘77 en una escuela secundaria de Avellaneda, una profesora se quejaba frente a sus alumnos: –“CHICOS ¿Qué
les pasa que están tan dispersos? Se produce un silencio. En el fondo tímidamente
se levanta una mano:
-“Señora, en el colectivo, cuando
viajaba para clases, me pasó algo raro: un camión con militares hizo parar el
colectivo, pidieron que nos bajáramos todos y que mostráramos nuestros
documentos.”
-“Y qué pasó?
-“Los miraron y nos hicieron subir para
continuar nuestra marcha”
-¿De dónde venís? De Sarandí-contestó.
Otro chico
levanta la mano y dice: -“Yo vivo en el
Docke y a mí me pasó lo mismo, solo que nos hicieron bajar y nos pusieron a
todos contra la pared”.
Esta vez es una
chica la que comenta :-“ A nosotros nos
hicieron bajar, mostrar los documentos y pararnos específicamente en el cordón
de la vereda, uno al lado del otro, pero a tres personas determinadas las hicieron
apoyarse contra la pared. Luego nos hicieron subir nuevamente al colectivo,
mientras que ésas tres personas estaban aisladas y no les permitían hablar.
Seguimos viajando”.
-“¿A todos ésta mañana?”, dijo la profesora, “Si,si” contestó el trío.
Se produjo un
silencio profundo y denso, difícil de soportar.
Hasta que por
fin habla la profesora y argumenta: Esto que sienten es incertidumbre, significa el no saber, no saber
cómo está, no saber donde está, no saber si me extraña, si me necesita. No saber.
Así era el
miedo que se vivía en los años de plomo.
En la calle 12
de Octubre 234 de la ciudad de Avellaneda, entre Zeballos y Estrada funcionó entre
los años ’77 y’79 un centro clandestino de detención, tortura y exterminio
llamado por sus victimarios como “EL
INFIERNO”.
Donde hoy se
encuentran dichas instalaciones, en el año 1953 el terreno fue vendido por el
Ejército Nacional a la Brigada de Investigaciones de Lanús, que continúa sus
funciones hasta 1980, donde pasó a ser la DDI de Lomas de Zamora.
Consultados
algunos vecinos por el cambio del establecimiento, nos contestaron unos pocos
que no quisieron identificarse, ya que la mayoría están disconformes que hayan
quitado de allí a “la policía” como ellos la llaman -sus funciones son de
investigación y no de detención-.
Sin embargo Martha
Gómez, nacida en el lugar explica un poco su sentir: -” El barrio se llama Entre
Vías, y yo nací aquí. Sacar a la policía no fue buena idea porque el barrio se
puso bravo alrededor de los años ochenta, y cada vez peor. Dicen que acá en la
Brigada secuestraban personas. No lo sé. Lo que recuerdo de aquellos años es
qué a la tardecita, cuando comenzaba a anochecer, en la calle no había un alma.”-
![]() |
| En el frente se encuentra una escultura en referencia a "Las Madres" |
En la
actualidad ese lugar fue cambiado completamente: Ya no sus instalaciones, sino
el sentido y la energía que se hallan en él. Nos recibe María Julia Portas y nos narra
algunas de la muchas tareas que hay en el Espacio de Memoria: -“Aquí hay exhibiciones pictóricas y de arte de diversos artistas, no solo de
hijos de desaparecidos. Es importante que la gente se acerque y cuente sus
experiencias vividas en aquellos días. El lugar está en contínuo crecimiento.”
El Intendente Jorge Ferraressi hizo mucho para la recreación del espacio, ya que fue rebautizado el 23 de marzo del 2016 como una mesa de memoria.
Allí se
encuentran funcionando: Espacio para la
Memoria que tiene una comisión de
F.I.N.E.S. U.N.D.A.V., y una comisión conocida como F.I.N.E.S. 2. Además
funciona como lugar de reunión “Comité Milagro Sala”, “Comité de Solidaridad
con Palestina”, y algunas organizaciones como la Secretaría de Derechos Humanos
o “A Flor de Piel”.
Se encuentra abierto
de lunes a viernes entre las 9hs hasta las 17hs, donde se puede conocer la
realidad de nuestra historia. Y para visitas guiadas grupales contactarse por
mail: espaciomemoriaavellaneda@gmail.com





0 comentarios:
Publicar un comentario