viernes, 19 de mayo de 2017

Historias de miedo, muerte, transformación y memoria

El infierno (no) es encantador

Un día cualquiera del año ‘77 en una escuela secundaria de Avellaneda, una profesora  se quejaba frente a sus alumnos: –“CHICOS ¿Qué les pasa que están tan dispersos? Se produce un silencio. En el fondo tímidamente se levanta una mano:
-“Señora, en el colectivo, cuando viajaba para clases, me pasó algo raro: un camión con militares hizo parar el colectivo, pidieron que nos bajáramos todos y que mostráramos nuestros documentos.”
-“Y qué pasó?
-“Los miraron y nos hicieron subir para continuar nuestra marcha”
-¿De dónde venís? De Sarandí-contestó.
Otro chico levanta la mano y dice: -“Yo vivo en el Docke y a mí me pasó lo mismo, solo que nos hicieron bajar y nos pusieron a todos contra la pared”.
Esta vez es una chica la que comenta :-“ A nosotros nos hicieron bajar, mostrar los documentos y pararnos específicamente en el cordón de la vereda, uno al lado del otro, pero a tres personas determinadas las hicieron apoyarse contra la pared. Luego nos hicieron subir nuevamente al colectivo, mientras que ésas tres personas estaban aisladas y no les permitían hablar. Seguimos viajando”.
-“¿A todos ésta mañana?”, dijo la profesora, “Si,si” contestó el trío.
Se produjo un silencio profundo y denso, difícil de soportar.
Hasta que por fin habla la profesora y argumenta: Esto que sienten es incertidumbre, significa el no saber, no saber cómo está, no saber donde está, no saber si me extraña, si me necesita. No saber.

Así era el miedo que se vivía en los años de plomo.



En la calle 12 de Octubre 234 de la ciudad de Avellaneda, entre Zeballos y Estrada funcionó entre los años ’77 y’79 un centro clandestino de detención, tortura y exterminio llamado por sus victimarios como “EL INFIERNO”.
Donde hoy se encuentran dichas instalaciones, en el año 1953 el terreno fue vendido por el Ejército Nacional a la Brigada de Investigaciones de Lanús, que continúa sus funciones hasta 1980, donde pasó a ser la DDI de Lomas de Zamora.




Consultados algunos vecinos por el cambio del establecimiento, nos contestaron unos pocos que no quisieron identificarse, ya que la mayoría están disconformes que hayan quitado de allí a “la policía” como ellos la llaman -sus funciones son de investigación y no de detención-.
Sin embargo Martha Gómez, nacida en el lugar explica un poco su sentir: -” El barrio se llama Entre Vías, y yo nací aquí. Sacar a la policía no fue buena idea porque el barrio se puso bravo alrededor de los años ochenta, y cada vez peor. Dicen que acá en la Brigada secuestraban personas. No lo sé. Lo que recuerdo de aquellos años es qué a la tardecita, cuando comenzaba a anochecer, en la calle no había un alma.”-

En el frente se encuentra una escultura en referencia a "Las Madres"
En la actualidad ese lugar fue cambiado completamente: Ya no sus instalaciones, sino el sentido y la energía que se hallan en él.  Nos recibe María Julia Portas y nos narra algunas de la muchas tareas que hay en el Espacio de Memoria: -“Aquí hay exhibiciones pictóricas  y de arte de diversos artistas, no solo de hijos de desaparecidos. Es importante que la gente se acerque y cuente sus experiencias vividas en aquellos días. El lugar está en contínuo crecimiento.”

El Intendente Jorge Ferraressi hizo mucho para la recreación del espacio, ya que fue rebautizado el 23 de marzo del 2016 como una mesa de memoria.
Allí se encuentran funcionando: Espacio para la Memoria que tiene una comisión de F.I.N.E.S. U.N.D.A.V., y una comisión conocida como F.I.N.E.S. 2. Además funciona como lugar de reunión “Comité Milagro Sala”, “Comité de Solidaridad con Palestina”, y algunas organizaciones como la Secretaría de Derechos Humanos o “A Flor de Piel”.

Se encuentra abierto de lunes a viernes entre las 9hs hasta las 17hs, donde se puede conocer la realidad de nuestra historia. Y para visitas guiadas grupales contactarse por mail: espaciomemoriaavellaneda@gmail.com 




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